Durante muchos años, hablar de competitividad en Ciudad Juárez significaba hablar de ubicación, infraestructura, costos y capacidad de producción. Esas ventajas continúan siendo importantes, pero el contexto industrial está cambiando y también debe cambiar nuestra conversación sobre lo que hace competitiva a una región.
Hoy las empresas buscan ecosistemas capaces de resolver problemas complejos. Necesitan proveedores especializados, talento técnico, ingenieros, infraestructura tecnológica y organizaciones capaces de adoptar nuevos procesos con rapidez. La competencia ya no ocurre solamente entre empresas; también ocurre entre ciudades y regiones.
Ciudad Juárez tiene una ventaja difícil de replicar: décadas de experiencia industrial acumulada. En nuestras plantas existe conocimiento técnico, capacidad de adaptación y una cultura manufacturera que se ha construido generación tras generación. El reto consiste en convertir esa experiencia en innovación.
Debemos preguntarnos cuánto diseño, ingeniería, investigación y desarrollo podemos generar desde nuestra propia ciudad. El verdadero crecimiento llegará cuando dejemos de medir nuestro éxito únicamente por el volumen de producción y comencemos también a medirlo por el conocimiento que somos capaces de producir.
Juárez ya demostró que sabe fabricar para el mundo. El siguiente desafío es demostrar que también puede desarrollar, diseñar e innovar para él.